Un pionero, Vangelis

Resulta curioso cómo los seres humanos hemos venido asociando la música electrónica desde sus inicios al ámbito de lo moderno, de lo futurible, de lo desconocido, de lo arcano, de lo misterioso, de lo perteneciente o relativo a la vida espacial o de otros planetas y galaxias.

Todos recordamos el magnífico trabajo realizado por el gran Vangelis en el universo de la música electrónica. Pues bien, fue Blade Runner, una película de culto, que disfruta todo el mundo, desde los más allegados a la cinefilia como son los de cinemania o gente que solo ha visto la película una vez, el caso de https://www.cerrajerossalamanca.com, aquella mítica película de ciencia ficción que contó con Ridley Scott como director, una de las pioneras en contar con música electrónica en su banda sonora. Los sintetizadores futuristas de Vangelis recreaban pasajes y escenarios propios del futuro, de la postmodernidad, de una distopía que viajaba hacia lo desconocido.

Luego Vangelis dio vida a muchas más bandas sonoras, sin ceñirse únicamente a la música electrónica. Pero el caso de Blade Runner ya había sentado cátedra; fueron muchas las películas estadounidenses de la época que contaron con música electrónica como banda sonora, de manera que los sintetizadores y mezcladores se encargaran de construir un universo propio de la época.

Las películas de miedo, las favoritas de los cerrajeros 24 horas Valladolid, los programas sobre misterio y los espacios televisivos y radiofónicos dedicados a fenómenos paranormales y al estudio de las hipótesis de vida extraterrestre también se sumaron a la música electrónica para generar un clima propicio. En España, el mítico programa Milenio 3, que se emitió durante lustros en la Cadena Ser bajo la ilustre dirección de Íker Jiménez, usó como sintonía el tema ‘The Dragon’, también compuesto por Vangelis.

Milenio 3 usó como música de fondo durante los años que se mantuvo en antena decenas y decenas de piezas compuestas por Vangelis, lo que generaba en el oyente que se encontraba de madrugada con el transistor dentro de su cama una sensación de incertidumbre, de desasosiego, de miedo, de terror e incluso de pánico que dificultaba posteriormente coger el sueño.