Kylie Minogue incendió las pistas de baile

Kylie Minogue ya era toda una estrella de la música en todo el mundo, pero fue allá por el otoño de 2001 cuando un huracán sónico sacudió el planeta y la catapultó hasta lo más alto del firmamento musical. Nos estamos refiriendo a la publicación de “Fever”, el que se convirtió en el octavo álbum de estudio –y en el más importante de todos- de la artista australiana.

Toda una figura de la música pop planetaria decidió sumergirse descaradamente y sin prejuicios en lo más profundo y ameno de estilos netamente electrónicos, como el dance, el electropop, el house, el disco o el synthpop. Minogue logró confeccionar un disco muy personal en el que el dance conseguía incendiar las pistas de baile de muy diversas latitudes del planeta.

Eso sí, otro de los secretos del éxito de “Fever” fue la combinación perfecta que derivó del cariz sensual y sexy de la artista, de su sugerente y clara voz y de la energía y el vibrante ritmo dance que venía impreso en el disco.

“Fever” contó con electrizantes y pegadizos singles, como fueron “Your disco needs you” e “In your eyes”. Pero la auténtica revolución, no solo en la carrera de Kylie Minogue sino en todo el panorama de la música internacional, vino de la mano del sencillo “Can´t get you out of my head”. Y sí, haciendo un juego de palabras con el título del tema, durante meses ninguno pudimos sacarnos de la cabeza aquella melodía pegajosa y de ritmo vertiginoso.

El estribillo fácil y ágil de “Can´t get you out of my head”–repetía las sílabas “La, la la”- terminó por conquistar al mundo. Fueron días en los que todos bailamos en las pistas de baile al ritmo de la gran Kylie Minogue e intentamos imitar aquellos golpes de cadera y aquella coreografía vitalista de la artista australiana.